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domingo, 19 de diciembre de 2010

La iluminación

Como este año el Belén de mi nieto se ha expuesto al público, mi madre me pidió que montase una iluminación en las casas para darle un ambiente más acogedor. En lugar de la clásicas bombillitas opté por una iluminación con diodos LED, que no desprenden calor, pareciéndome lo más adecuado paran evitar posibles problemas con los materiales de construcción.

Como la iluminación hubo que prepararla durante el montaje con las casas ya acabadas y rematadas, tuve que hacer una sencilla instalación, que quedara invisible y lo más resultona posible. No quedó mal del todo, pero si que es cierto que está muy por debajo del nivel del resto del Belén. Mea culpa.

Para dar un tono más cálido aún al pesebre, utilicé LEDs naranjas, en lugar de blancos como en el resto del Belén, dado que los blancos azulean un poco y dan una iluminación un poco fría. Esta decisión ha tenido sus consecuencias, los LED naranja se comportan de distinta manera a los blancos, lo que produce que se fundan porque no lo tuve en cuenta, así que ya ha tocado hacer alguna reparación y creo que no será la última.

Al respecto de este fenómeno electrónico, en la visita que hice ayer al Belén junto con mis amigos del Grupo Universitario de Informática (a estas alturas ya todos somos ex-miembros), Jesús Arias, hoy Catedrático de Electrónica en la Universidad de Valladolid, hizo el siguiente comentario...



... el año que viene tendremos la mejor iluminación de España, os lo aseguro.


jueves, 16 de diciembre de 2010

El montaje IV: las figuras

Con la ubicación de las figuras tanto humanas como animales, enseres y mobiliario Sagrario dio por finalizado el montaje del Belén el pasado 8 de diciembre.

La variedad de figurillas es muy amplia, hay de todo, desde figurillas compradas hasta algunas piezas hechas a mano por la propia Sagrario (os recuerdo que nunca antes había hecho ninguna manualidad de este tipo) e incluso algunas regaladas por amigos durante estos años.

Os recuerdo que este Belén era y es para un niño, por lo que las figuras son "jugables", las compradas no son de gran calidad, pero estás elegidas por la Yaya con esmero para formar parte del conjunto del Belén y cumplir siempre un cometido dentro del pueblo, ninguna figurilla es de relleno.

Las figurillas humanas más importantes a destacar, a mi entender, son las realizadas por mi madre, y son aquellas que desempeñan alguna labor especial, y que no son fáciles de encontrar en una tienda, digamos que estén hechas "a la medida del Belén".

Entre ellas yo destacaría al conjunto de lavanderas, un grupo de vecinas que se encuentra todas las mañanas en la orilla del río y después de lavar la ropa la cuelgan y extienden en las eras para que se seque, a mí me parece de lo más entrañable y es un recuerdo muy arraigado en la memoria de mi madre,


Hay un montón de figurillas más que me quedo con ganas de comentar, pero en otras entradas del blog iré detallando más el resto de escenas.

Entre las figuras animales yo destacaría el rebaño de ovejas de la Calle de la Abuela, este rebaño, capitaneado por un pastor hecho a mano por Sagrario y un perrillo, es un regalo muy especial de nuestros queridos vecinos Chema y Teresa. El rebaño está hecho artesanalmente con barro y es muy antiguo, a mi me parecen unas ovejas preciosas y el conjunto bajando por la calle, con las ovejas despistadas buscando hierbajos por las esquinas me parece que va a echar a andar de un momento a otro.


En el Belén de mi nieto hay decenas de animalillos, como los habría en el cajón de juguetes de cualquier niño, mas adelante entraré en detalle, que merece la pena.

En cuanto a herramientas, enseres y mobiliario, la variedad es tanta como los oficios tradicionales de cualquier pueblo y con la particularidad de que en este pueblo también existe mobiliario urbano, además de alguna casa amueblada por dentro y que es visitable... La casa del labrador es un buen ejemplo de herramientas de trabajo, la hoz, la horquilla, pala, rastrillo, sacos, la polea del granero...


Me cuesta resistirme a la tentación de explanarme mucho más, pero esto solo es una pequeña muestra de lo que supuso el montaje de figuras y decoración final. Un montón de horas y de esfuerzo, pero sobre todo un montón de imaginación.

No dejéis de seguir el blog, en las próximas entradas habrá muchos más detalles y anécdotas relacionadas con el Belén de mi nieto.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El montaje III: la decoración

Aparte de la fabricación de las casas, ésta es sin duda la parte más creativa y minuciosa del montaje del Belén de mi nieto. La decoración es la fase en la que se da la vida al Belén: las calles se llenan de tierra y guijarros, las plantas crecen, el musgo se extiende, las flores florecen en los balcones, el río lleva por fin agua, se plantan los árboles... Si ves el Belén de Sagrario apreciarás rápidamente esta fase, la fase de la vida: la decoración.

Al igual que en un pueblo real, la vida emerge allá donde mires, hay plantitas entre las rendijas y en las fisuras, el liquen crece en los árboles, del agua del río salen juncos, las hortalizas crecen en la huerta, hay humedades en los muros, los colores son infinitos y los animalillos están por todas partes.

En el Belén tradicional verás a un buey y una mula, y con suerte unas ovejas con el pastor. En el Belén de Sagrario verás a la paloma cuidando su nido, una planta que ha crecido en un tejado, al gato lamiéndose la pata, al perro del pastor cuidando del rebaño y a un chucho delante de su casa, ovejas despistadas comiendo de una esquina, corderitos que siguen a sus madres fuera del establo, un gallo encaramado a un muro, una ardilla en un árbol y los pavos en un corral esperando a la Nochebuena... podríamos estar horas describiendo detalles interminables que solo pueden salir de una imaginación portentosa, capaz de plasmar en un espacio tan pequeño la esencia de la vida.

El Belén montado, pero casi yermo...
La fase de decoración llevó a Sagrario más de dos días, dos días de creatividad, de un poquito aquí y un poquito allí, mucho detalle y mucho material,

Sagrario cultivando las huertas, los cerros se aran con el dedo
Mas adelante iremos viendo en distintas entradas más detalles sobre la vida del Belén de mi nieto, otros se me escaparán y probablemente los veáis vosotros, ¡Comentadlos en el blog!


martes, 14 de diciembre de 2010

El montaje II: las casas

Está fue sin duda la parte más fácil del montaje dado que las casas venían perfectamente embaladas desde la casa de Sagrario y solo era necesario desembalarlas y colocar cada una de ellas en su posición.

Sagrario colocando las edificaciones, coser y cantar
La parte difícil la realizó Sagrario durante los dos últimos años, pero en su casa: los bloques de casas han sido construidos de manera completamente artesanal por Sagrario, lo cual le ha llevado muchas, pero que muchas horas de trabajo y de... sueño.

Cada bloque de casas esta concebido como un conjunto de 2, 3 o 4 viviendas, decoradas y ambientadas por ambas caras, lo que hace que este Belén sea especial, porque se puede observar desde muchos puntos de vista. Si os dais cuenta, en general, los Belenes están pensados para verse de frente. El Belén de mi nieto no, esta pensado para que sea visto desde cualquier ángulo, por eso, la riqueza de detalles de las casas no solo están en el frente si no también en los patios traseros y corrales, donde en los pueblos hay tanta vida o más que en las fachadas principales. Esta es la razón de que el montaje de las casas contemple la observación perimetral.

La mayoría de las casas son de dos alturas, y algunas hasta con escaleras exteriores de acceso, que unido a las distintas cotas y aguas de los tejados, hace que el conjunto sea muy armonioso.

En esta fase también se hizo la instalación eléctrica para la iluminación de las casas y de la fuente. La iluminación que se ha hecho mediante bombillas LED, son algo más frías que las clásicas incandescentes, pero son más seguras dado que no emiten prácticamente calor, y además, son más ecológicas.


El montaje I: la base

Principalmente durante el puente de la Inmaculada, desde el sábado 4 hasta el miércoles 8, Sagrario se dedicó en cuerpo y alma al montaje del Belén. Como pinches de cocina estuvimos las dos generaciones siguientes, hijo y nieto, molestando más que otra cosa, pero cumpliendo marcialmente con la función tan importante del "vetea": "vete a por más musgo...", "vete a por unas puntas...", "vete a por escayola...".

La jornada comenzó con el montaje de la base del Belén: unos tableros de aglomerado y unos caballetes de madera que donó al Belén nuestro querido Enrique Clérigo, amigo y también socio de la Peña Afición Vallisoletana. Para entrar en calor subimos todo el material hasta el primer piso, en la Sala de Exposiciones, donde Sagrario montaría el Belén.

Tableros y caballetes son la base del Belén
Una vez replanteado el espacio disponible comenzó la faena, empezando por el fondo del Belén: la montaña, quizá la parte más laboriosa de montaje dado que hay que fabricarla "in situ". Con un entramado de listoncillos, tela metálica, sábanas viejas, escayola y todo tipo de pinturas y sprays, Sagrario consiguió un movimiento tectónico como si nada.

La abuela con el nieto "armado" con pistola de cola caliente, su preferida

Poco a poco la montaña fue cogiendo formas, en una labor vamos a decir... "sucia"

Como podéis ver Sagrario no usa guantes, no los "aguanta"

Y al final de la tarde, Sagrario ya tenía la base de un fondo montañoso de Belén aceptable con algo a sus pies que después sería un río. No hay un Belén como Dios manda sin un río.


El sábado lo pasamos entero en la Peña, hasta las diez de la noche, así que el avituallamiento fue sobre la marcha, como los ciclistas, ayudados por una sartén de huevos rotos que Teresa, alma máter de la cantina de la Peña, nos preparó con esmero. Tampoco faltó la constante atención de Sera, que cada dos por tres asomaba por la puerta a ver si necesitábamos algo.